T. 93 408 20 96
  
ZONA SOCIOS
nº de socio palabra clave



El dilema del bebé sordo: ¿cómo enseñarle a hablar?

Cada año nacen 2.500 bebés sordos en España, pero no existe consenso sobre cómo mejorar su vida. Unos apuestan por la lengua de signos, otros por las prótesis. En España hay más de un millón de sordos, pero no hay acuerdo en las cifras de signantes: 13.300, para unos; 70.000, para otros.

Madrid   11/09/2018    Fuente: El Mundo  


El dilema del bebé sordo: ¿cómo enseñarle a hablar?

Marta Ayed tiene una hija de cuatro años con una pérdida auditiva estimada entre el 20% y el 35%, según el oído. Es uno de los 2.500 bebés que nacen cada año en España con alguna discapacidad en la audición. La detección se produjo al poco de dar a luz, en el cribado que por protocolo se realiza en los hospitales. Se sucedieron las pruebas y a los seis meses los médicos le pusieron nombre: "Hipoacusia bilateral leve a moderada".

 

Para su sorpresa, la pregunta que se hicieron sus padres a propósito de los tratamientos aplicables a la niña no obtuvo una única respuesta. Acudiendo a los extremos, existen dos aproximaciones diferentes a la discapacidad de los niños sordos. Una apuesta por las prótesis (implante coclear, audífono) acompañadas por terapias auditivo-verbales. La otra busca garantizar la adquisición del lenguaje por encima de todo mediante la exposición simultánea a las lenguas de signos y oral.

 

La primera esquiva, si es posible, la lengua de signos y los apoyos visuales en los primeros años de vida. La segunda, los prioriza. Y entre medias, toda una escala de grises. "Nadie elige por ti y a los padres no nos queda más que leer y entender para decidir lo mejor. Son momentos de mucha angustia", recuerda Ayed. Finalmente, su hija estrenó audífonos al año de vida y comenzó una estimulación auditivo-verbal sin lengua de signos que actualmente mantiene.

 

Para minimizar aquellos desvelos, Fiapas (Confederación Española de Familias de Personas Sordas) y la CNSE (Confederación Estatal de Personas Sordas) asesoran a los padres que acuden a ellos buscando algo de luz. Aunque ambas parten de la Ley 27/2007, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y el derecho de recibir educación bilingüe y, por tanto, exigen que las administraciones doten de recursos para que las familias puedan elegir, no comparten posiciones.

 

José Luis Aedo, presidente de Fiapas, mantiene: "No somos contrarios a lengua de signos, pero un niño sordo puede aprenderla en cualquier momento de su vida. En cambio, no podrá aprender a hablar, y con ello a leer y a escribir, si no lo hace en los primeros años de vida. Por eso, la clave es la precocidad en el diagnóstico para adaptar las prótesis e iniciar cuanto antes la estimulación auditivo-verbal".

 

En España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), existen 1.065.000 sordos, de los que 13.300 son signantes, es decir, poco más del 1%. El resto utiliza la lengua oral. Esta misma proporción, según Aedo, "es compartida por los países de nuestro entorno y por EEUU". Pero las cifras son contestadas desde la CNSE, que argumenta la antigüedad de los datos (2008) y la dificultad de los sordos para contestar encuestas telefónicas del INE. Así, remiten al informe La lengua de signos hoy, de 2013 y publicado por el Centro de Normalización Lingüística de la Lengua de Signos Española, según el cual, aplicando la media europea a la población española, resulta "un total de algo más de 70.000 personas sordas usuarias de lengua de signos en España".

 

Myriam González es audióloga y audioprotesista en Rv Alfa, un centro donde aplican a niños sordos terapias auditivo-verbales que excluyen los signos para "hacer de la lengua oral su única herramienta". A su juicio, la lengua de signos resta eficacia a la adquisición de la lengua oral, que es la que no restringe las posibilidades futuras de esos niños. "¿Por qué hacer de un hándicap sensorial el rasgo distintivo de una comunidad con los medios tecnológicos y con las terapias de que disponemos?", se pregunta.

Como "las conexiones neuronales más importantes se hacen de cero a dos años", buscan con las prótesis y la habilitación auditiva y logopédica que los niños sordos sean nativos orales y que adquieran la misma competencia lingüística que los niños oyentes. Por eso, evitan con los bebés cualquier tipo de apoyo visual, incluida la lectura de labios.

 

Para Mª Aránzazu Díez Abella, responsable de Familias y Educación de la Fundación CNSE, este recorrido puede no ser reversible y considera que los niños sordos tienen derecho a aprender también la lengua de signos: "No existen investigaciones contrastadas que muestren que la lengua de signos perjudique el aprendizaje y uso comprensivo y funcional de la lengua oral. Lo más adecuado es proporcionar las dos lenguas al mismo tiempo". Y añade que "la lengua de signos es fundamental para que los niños sordos construyan su identidad personal y social, que les ayude a comprender su ser en el mundo".

 

Señala a una parte del sector médico, porque ofrece información sesgada a las familias que se enfrentan a un diagnóstico de sordera derivándolas sólo a la opción de las prótesis y de las terapias orales. A su juicio, es habitual que, además, ofrezcan "un asesoramiento educativo que excede su papel". El prejuicio de considerar la lengua de signos una lengua menor, o pobre, está detrás, dice, de esta tendencia. Lo malo es que en muchas ocasiones, "las familias descubren con el paso del tiempo otras opciones que habrían sido más recomendables".

 

LOS NIÑOS SIN EXPOSICIÓN TEMPRANA AL LENGUAJE DE SIGNOS LOGRARON UN MEJOR RECONOCIMIENTO Y USO DEL HABLA DURANTE LOS TRES PRIMEROS AÑOS POSTERIORES AL IMPLANTE

 

La literatura científica tampoco apunta en una sola dirección. Desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL CCC), la presidenta de la Comisión de Audiología, Mª José Lavilla, y la pedagoga-logopeda Eulalia Juan Pastor coinciden en la necesidad de equipar con audífonos o implantes cocleares sobre el año de edad, si es posible, y siempre antes de los dos. Si se produce después de este periodo crítico, es decir, aquél en el que hay plasticidad cerebral, "las áreas cerebrales reservadas para los estímulos auditivos son ocupadas, literalmente, por otros, como los visuales, y cuando llega el auditivo, ya no tiene sitio". "Esta situación es irreversible", sentencian. Consideran que la adquisición más natural del lenguaje para un niño debe ser a través de sus padres, la mayoría oyentes y desconocedores de la lengua de signos, además de apuntar que "el desarrollo motor tiene su influencia en el desarrollo del lenguaje de signos, porque los niños no mueven las manos igual a los cinco meses que a los dos años".

 

Con respecto a la enseñanza simultánea de lenguas de signos y oral, señalan un estudio publicado en 2017 por la Academia Americana de Pediatría a cargo de Ann Geers (Exposición temprana al lenguaje de signos y beneficios de la implantación coclear), según el cual "los niños sin exposición temprana al lenguaje de signos lograron un mejor reconocimiento y uso del habla durante los tres primeros años posteriores al implante". Así, al final de Primaria, "más del 70% lograron resultados apropiados a su edad en los test de lenguaje hablado, mientras que sólo alcanzaron estos niveles el 39% de los expuestos a lengua de signos durante tres o más años".

 

El Laboratorio de lengua de signos catalana de la Universidad Pompeu Fabra (LSC Lab), en cambio, apuesta decididamente por el bilingüismo, basándose en trabajos como Garantizar la adquisición del lenguaje para los niños sordos: ¿Qué pueden hacer los lingüistas?, por Tom Humphries y colaboradores, publicado en Language, de la Sociedad Lingüística de América, en 2014. Según esta investigación y otras afines, no existe total garantía de que un niño sordo con audífonos o implante coclear adquiera una competencia completa en la lengua oral.

 

Las consecuencias de no adquirir un lenguaje en edad temprana (antes de los cinco años) son decisivas en el desarrollo del niño sordo, no sólo a nivel lingüístico, sino cognitivo, en áreas como la memoria verbal y la aritmética. Si la adquisición de la lengua oral falla y el niño sordo no ha sido expuesto a la lengua de signos, "es poco probable que alguna vez utilice una lengua con la fluidez de los nativos en todos los aspectos de la gramática. Por eso, en el LSC Lab afirman que "la lengua de signos es la única completamente accesible para el niño sordo desde su primer día de vida, y por lo tanto, la única que garantiza el completo desarrollo del lenguaje durante los primeros años".

 

Jordina Sanchez, investigadora y miembro del LSC Lab, sostiene que el bilingüismo simultáneo es la única opción con garantías para los niños sordos con implantes: "Exponer al niño a ambas lenguas desde pequeño es un salvavidas, porque la lengua de signos asegura su desarrollo lingüístico y cognitivo. Si tienes plena competencia en una primera lengua, puedes adquirir una segunda". Lejos de exclusiones, concluye que "el bilingüismo siempre ha sido la opción deseada por la gran mayoría de la comunidad sorda".





<< Volver


Sobre la ANA

La Asociación Nacional de Audioprotesistas es una organización sin ánimo de lucro, creada en 1976, con la finalidad de promocionar los aspectos profesionales, deontológicos y sociales de la profesión Audioprotesista, asó como sensibilizar a la opinión pública y las Administraciones sobre las alteraciones de las capacidades auditivas en las personas.


Últimos Tweets

Audioprotesistas @ANA_Audioprotes - 14 sep 2018
El cerebro desactiva el ruido que le molesta infosalus.com/salud-investig… vía @infosalus_com

Audioprotesistas @ANA_Audioprotes - 14 sep 2018
El dilema del bebé sordo: ¿cómo enseñarle a hablar? #hipoacusia - elmundo.es/papel/historia…

Audioprotesistas @ANA_Audioprotes - 05 sep 2018
Actualización de los programas de detección precoz de #sordera infantil consalud.es/pacientes/sani…

¿alguna duda? te ayudamos


Para enviar es preciso aceptar el >> Consentimiento <<